El rozamiento del disco es el ruido que te vuelve loco: un roce regular en cada vuelta de rueda, a veces un frenado residual que se queda. Buenas noticias: en la mayoría de los casos, no es ni una purgación ni un cambio de pieza, sino simplemente un centrado de pinza. Aquí está el método.
Primero: disco deformado o pinza descentrada
Gira la rueda y mira a través de la pinza. Si el roce es regular en cada vuelta, la pinza está descentrada. Si el roce es intermitente (una vez por vuelta, en un lugar preciso), el disco está ligeramente deformado. Dos problemas, dos soluciones.
Centrar la pinza (el caso más frecuente)
- Afloja los dos tornillos de fijación de la pinza (los que la sostienen al cuadro o la horquilla), justo lo suficiente para que pueda moverse.
- Aprieta fuerte la palanca de freno y mantenla: la pinza se auto-centrará sobre el disco.
- Mientras mantienes la palanca, aprieta los dos tornillos de la pinza, alternando, al torque correcto.
- Suelta y gira la rueda. El roce debe haber desaparecido.
Simple, pero hay que respetar el torque de los tornillos: la tabla de torques de frenos en bicicleta da los valores. Nuestra guía completa sobre el ajuste de un freno de disco hidráulico detalla los casos especiales (pistones que no regresan bien, pastillas desiguales).



