La garantía de la batería ha caducado, la autonomía se ha desplomado y el presupuesto de la tienda anuncia 650 €. Es el momento en que muchos propietarios de bicis eléctricas toman una mala decisión: o compran un pack genérico por internet, o abandonan una bici que todavía vale algo.
Así es como hay que plantear el problema.
Paso 1: distinguir envejecimiento de avería
Un pack de litio pierde capacidad con el tiempo y con los ciclos. Un envejecimiento del orden del 20 al 30 % de capacidad tras 500 a 800 ciclos, es decir entre cuatro y seis años de uso regular, es normal. No es un defecto: es la naturaleza de la química.
Lo que no es normal y sí es una avería:
- Una caída brusca de autonomía en pocas semanas.
- Un pack que corta bajo carga cuando el indicador todavía muestra varias barras: normalmente una celda o un grupo de celdas muy rezagado que el BMS está protegiendo.
- Una carga que se interrumpe sistemáticamente antes del final.
- Un pack que se calienta de forma anómala, se hincha o desprende olor. En ese caso se deja de usar y de cargar de inmediato, y se saca de la vivienda.
Paso 2: medir, no estimar
Antes de cualquier presupuesto hace falta un diagnóstico con cifras. Tres niveles:
- La prueba de autonomía real: un recorrido conocido, misma asistencia, misma carga, misma presión de neumáticos. Comparado con lo que hacía la bici cuando era nueva, da el porcentaje de capacidad perdida. Es gratis y ya muy informativo.
- La lectura del diagnóstico del sistema. La mayoría de las motorizaciones recientes registran el número de ciclos, la capacidad restante estimada y los fallos. Un taller autorizado lee esos datos; algunos sistemas los muestran a través de una aplicación.
- El diagnóstico en taller especializado: medición de la capacidad real bajo carga controlada y control del equilibrio entre grupos de celdas. Es lo que distingue un pack gastado de un pack desequilibrado, dos situaciones con desenlaces muy distintos.
Un pack con una sola rama defectuosa a veces se puede reparar; un pack uniformemente al 65 % de capacidad está simplemente al final de su vida.
Paso 3: las cuatro opciones
Opción A — Pack original del fabricante (450 a 900 €)
La elección segura: BMS conforme, emparejamiento garantizado, garantía nueva, homologación intacta, valor de reventa preservado. El punto a verificar: la disponibilidad. En una bici de más de seis o siete años, puede que el pack original ya no se fabrique. Es un criterio a comprobar antes de dar ningún paso.
Opción B — Pack compatible de un fabricante identificado (300 a 600 €)
Un fabricante serio de packs de recambio, con celdas de marca, un BMS compatible con el sistema y una garantía contractual. Es una opción válida cuando el pack original ya no existe. Lo que hay que exigir: la marca y la referencia de las celdas, la compatibilidad explícita con tu motorización y su año de fabricación, una garantía de al menos dos años y un servicio posventa localizable.
Opción C — Reacondicionamiento del pack existente (250 a 500 €)
Un taller especializado abre el pack, sustituye los grupos de celdas defectuosos o el conjunto entero, y reutiliza la carcasa y a veces el BMS. El interés: la carcasa original, es decir la integración en el cuadro y el emparejamiento preservados, algo decisivo en un pack integrado con una forma específica. Las condiciones: un taller que documente las celdas empleadas, que pruebe el pack antes de devolverlo y que responda por su trabajo. Un reacondicionamiento hecho con celdas de origen desconocido reproduce el problema dos años más tarde, en el mejor de los casos.
Opción D — No hacer nada y vender
Perfectamente racional en algunos casos. Una bici de ocho años cuyo pack cuesta 700 € cuando la máquina completa vale 800 en estado de funcionamiento no sale rentable. Es mejor venderla anunciando honestamente el estado de la batería: encontrará un comprador que ya tenga una batería compatible o que acepte el trabajo.




