«Voy a todo riesgo, estoy cubierto.» Es la frase que se oye en la cuneta, y también la que precede al disgusto tres semanas después, cuando llega la propuesta de indemnización. No porque la aseguradora haga trampas, sino porque «todo riesgo» no designa nada normalizado: es un nombre comercial puesto sobre un montaje de coberturas, y dos pólizas con esa misma etiqueta pueden dar resultados muy distintos ante el mismo siniestro.
Este artículo no compara aseguradoras ni da tarifas: los contratos y los baremos varían enormemente de una compañía a otra. Explica los mecanismos que deciden el importe que cobras, para que vayas a comprobarlos donde están escritos de verdad: en tus condiciones particulares y en el cuadro de coberturas. Esos dos documentos son los que valen, no el folleto comercial.
Lo que una póliza monta en realidad
Todo seguro de moto parte de una base obligatoria: la responsabilidad civil, que indemniza los daños que causas a terceros. Nunca repara tu máquina ni cura tus lesiones. Todo lo demás es un montaje de opciones, y es su espesor lo que llamamos «terceros», «terceros ampliado» o «todo riesgo».
| Cobertura | Qué cubre | El punto a comprobar |
|---|---|---|
| Responsabilidad civil | Los daños causados a terceros | Nada que ajustar, es la base |
| Daños propios | Tu moto, incluso sin tercero identificado | El importe y el tipo de franquicia |
| Robo | El robo y a menudo la tentativa | Las condiciones de antirrobo y de estacionamiento |
| Incendio | Incendio, a veces explosión y rayo | Suele ir unida al robo en un mismo paquete |
| Equipamiento del piloto | Casco, chaqueta, guantes, botas | El límite global y la depreciación aplicada |
| Accesorios | Baúl, GPS, escape, puños calefactables | La declaración previa y el límite |
| Seguro del conductor | Tus propias lesiones | El umbral de activación y el capital |
| Asistencia | Grúa, repatriación | La distancia mínima desde el domicilio |
La columna de la derecha es la que lo cambia todo. Una cobertura presente en el cuadro no es una cobertura sin límite: cada una tiene su capital máximo, su franquicia y sus condiciones propias de aplicación.
La franquicia y sus tres formas
Es la parte que queda a tu cargo, y adopta varias formas que conviene distinguir.
- Franquicia fija: un importe en euros que se descuenta de la indemnización. Muerde fuerte en los siniestros pequeños y se vuelve insignificante en uno grave.
- Franquicia proporcional: un porcentaje de los daños, acotado por un mínimo y un máximo. En una máquina de valor, lo que hay que leer es ese máximo, no el porcentaje.
- Franquicia agravada: se aplica en casos identificados —conductor novel, conductor ocasional cuando prestas la moto—. Suele ser muy superior a la franquicia base.
Existen además franquicias distintas por cobertura: una misma moto puede tener una franquicia modesta en daños propios y mucho más alta en robo. Es un arbitraje de tarifa, pero conviene saber cuál has firmado.
Valor venal fijado por el perito: el verdadero asunto
Es el mecanismo peor entendido y el que más decepciona. En caso de robo o de siniestro total no te indemnizan, por norma general, ni por lo que pagaste ni por lo que costaría la moto a estrenar, sino por un valor de sustitución establecido por un perito: el precio al que una máquina equivalente —mismo modelo, mismo año, kilometraje y estado comparables— se negocia de segunda mano en el momento del siniestro.
- Si compraste por encima del mercado, la diferencia se pierde: el precio pagado no entra en el cálculo.
- Si el modelo se deprecia rápido, la indemnización se funde a la misma velocidad que la cotización. En una máquina reciente financiada, el capital pendiente puede superar la indemnización, y esa diferencia queda a tu cargo salvo que tengas contratada una cobertura específica de valor de compra.
- La peritación se discute. Se apoya en comparables. Si el perito ha tomado anuncios que no corresponden al estado o a la versión de tu máquina, aporta tus propios elementos: facturas de mantenimiento, historial, anuncios comparables con fecha.
Algunas modalidades ofrecen indemnización a valor de compra o a valor de nuevo, pero siempre durante un plazo limitado tras la compra, expresado a menudo en meses, y a menudo reservado a una máquina comprada nueva a un profesional. Pasado ese plazo se vuelve al valor de mercado. Comprueba si tu modalidad incluye esa cláusula y, sobre todo, su fecha de caducidad. Para saber dónde está realmente tu máquina antes de discutir una peritación, el método para estimar el valor de una moto recoge los criterios que también usan los peritos, y la estimación gratuita en /cote-moto da un orden de magnitud en dos minutos.
Las exclusiones que más se repiten
Una exclusión es una situación en la que la garantía no responde, aunque figure en el contrato. Las familias siguientes aparecen en la mayoría de contratos del mercado, con redacciones variables: de ahí la obligación de leer las tuyas.
- Uso no declarado: circuito, tandas, competición y los entrenamientos asociados. Una jornada de circuito no está cubierta por una póliza de carretera estándar, aunque esté organizada.
- Conductor no conforme: carné no válido, retirado o de categoría inadecuada para la máquina (A1, A2, A). Es la exclusión de consecuencias más graves.
- Alcohol y estupefacientes, con efectos distintos según la cobertura: la responsabilidad civil suele responder frente a terceros, pero las garantías que os protegen a ti y a tu moto decaen.
- Falta manifiesta de mantenimiento: neumáticos lisos, frenos fuera de servicio. La prueba corresponde a la aseguradora, pero un historial de mantenimiento bien llevado te saca del debate. Y como la moto pasa la primera ITV a los cuatro años y después cada dos, circular con la ITV caducada solo añade un argumento más a esa conversación.
- Modificaciones no declaradas: una máquina cuya potencia, escape o parte ciclo se han transformado sin que el contrato lo recoja ya no es la máquina asegurada.
- Robo sin fractura o sin antirrobo conforme: muchos contratos condicionan la garantía de robo a un antirrobo homologado y a veces a una forma concreta de estacionamiento. Conserva la factura y el certificado.
Ninguna de estas cláusulas está escondida: están en las condiciones generales, en el capítulo de exclusiones, y se leen en un cuarto de hora.



